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Editorial
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Cartas de Lectores
Las Sobras

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El preciso momento en que caímos en el TEG

Fildemón Caversazzi

Como tantos otros enfermitos, he pasado incontables horas de mi vida jugando a esa porquería adictiva que es el TEG. Me reunía con amigos los miércoles a las 21 para comer una pizza y empezar, media hora después, la primera de las partidas de la noche. Recuerdo jornadas que se extendieron hasta las 11 de la mañana del día siguiente, en las que con los ojos rojos y el pulso temblando, cada uno se iba a su casa, pensando y repensando cada jugada, cada tiro de dados, cada canje de fichas. De esas noches surgieron peleas feroces, acusaciones éticas, anécdotas, apodos, proyectos.

Lo digo a modo de introducción, para relacionarlo con lo siguiente: el otro día, hurgando en cajones enmohecidos, encontré una pila de revistas Snark. La Snark, creación de los mitológicos Jaime Poniachik y Lea Gorodisky, fue una publicación que apareció en Argentina a mediados de la década del ’70, y que consistía en: juegos. Juegos de todo tipo: acertijos, pre-sudokus, juegos de ingenio, problemas aritméticos (o geométricos), paradojas, etc. Había concursos, y el ganador se llevaba una “Telematch” (como una Atari pero 10 años antes).

Pero lo que me llamó poderosamente la atención fue la acumulación de notas acerca de los juegos de guerra, desde el ajedrez hasta aquella actualidad setentosa, donde hacían su aparición una serie de wargames que causaban furor en la población: “Teg”, “Combate en el frente”, “Risq”, “Panzerblitz”, “Waterloo”, “Midway”, “Strike Force One”, y sus versiones nacionalistas: “1852. Caseros” y “El cruce de los Andes”.

Es evidente que jugar en ocasiones es adictivo. Una actividad sana, que propicia coyunturas de humor y distensión. Una maravilla del devenir humano.

La única pregunta que me surge en este momento y que, admito, me preocupa bastante es: ¿tiene alguna relación que ese furor haya aparecido en medio de un contexto como el de Argentina (y casi toda América Latina) en 1976?

Sólo Zeus Ludópata lo sabe.

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Año V
Número 27

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