La cultura ciudadana

Hay una gran diferencia entre el habitante y el ciudadano. El ciudadano conoce las leyes y las respeta, sabe cuáles son su derechos y deberes, vive su ciudad con conciencia y apego. La siente propia y sabe que si es un buena persona, su calidad de vida mejorará.

No sólo se trata de vivir en un lugar con desapego – muchos los hacen – no les importa tirar la basura en plena calle, ser maleducado con los demás e ir contra las normas y el bien común.

La buena noticia es que son cada vez empowered by law rightsmenos las personas que están desconectadas de su ciudad. Las redes sociales han humanizado la comunicación de los ciudadanos con las personas que tienen la responsabilidad de velar y administrar los recursos para que todos puedan recibir el mejor trato posible, ser escuchados y atendidos.

Un caso particular ocurrió en la ciudad de Buenos Aires ya que se sustituyó una estatua muy famosa en pleno centro de la ciudad, arbitrariamente. Muchos alzaron su voz y reclamaron sus derechos ya que el patrimonio cultural es del ciudadano y es su derecho alarmarse ante el cierre y demolición de edificios históricos, el cambio de nombres de calles y la malversación de los fondos públicos.

Si bien la cultura ciudadana exige ser responsable del entorno en el que se vive, los ciudadanos también tienen derecho de exigir que se respeten sus derechos. Disfrutar de las ciudades en buenas condiciones, con servicios de calidad y en donde el pago de sus impuestos se vea reflejado en inversión para mantener las calles en perfecto estado, los parques verdes, eventos culturales y de formación social y profesional para todos.

No tenga temor de reclamar sus derechos pero siempre recuerde sus deberes. Sea siempre un mejor ciudadano, un buen vecino y un gran colaborador en su comunidad.