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Homenaje a Oscar Terán

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"Yo soy Oscar Terán, en cuyo currículum dice que efectivamente y sin simulación soy profesor de filosofía por la UBA y master por la Universidad Nacional Autónoma de México. En la actualidad soy profesor en las universidades de Buenos Aires y de Quilmes e investigador principal del CONICET. Mi último libro no es académico pero sí figura en el currículum: De utopías, catástrofes y esperanzas. Un camino intelectual." 


 

Así se presentaba uno de los grandes teóricos contemporáneos latinoamericanos hace algo más de un año, cuando desde Prometheus lo entrevistamos, junto a otros doce pensadores, para desarrollar una nota debate acerca del rol de los intelectuales en el siglo XXI.

A continuación, y a modo de sentido homenaje, transcribimos nuevamente esa entrevista, una de las últimas que dio Terán.
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¿Cómo es la relación que el intelectual mantiene entre la creatividad y las labores y agendas académicas?

He tratado, y sinceramente creo haberlo logrado en parte, establecer momentos e instancias de una relación sinérgica, esto es, mutuamente potenciadora, entre práctica de búsqueda teórica y práctica académica, especialmente docente. Podría fechar materias y seminarios precisos dictados en estos últimos veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras porteña, y en algunas otras universidades nacionales o extranjeras, a cuyo término no era el mismo que al comenzar en materia de mis saberes, preguntas e inquietudes.

Esto significa, asimismo, que en el curso de un itinerario intelectual y académico son numerosos los momentos en los que la lectura, la escritura, la enseñanza, el aprendizaje, se despliegan en mesetas, sin ascensos ni deslumbramientos. Pero frente a esto he tratado de aplicar aquello que se dice de la inspiración. Que como no se sabe cuándo llegará, hay que estar siempre activos para que no nos sorprenda desprevenidos y pase sin pena ni gloria.

Como se verá, no soy de los que creen que la palabra “académico” encierre un inexorable significado de burocratización y asfixiante rutina o de encierro frente a los vientos que sí soplarían en lo que la cultura populista llama con regocijo “la universidad de la vida”.

¿Qué proyectos desarrolló o quiso desarrollar fuera de los ámbitos institucionales?

Bueno, “confieso que he vivido”; claro que no como quise sino como pude. Pero si se refieren a actividades de corte intelectual, creo que más o menos siempre han sido emprendimientos de corte político-intelectual o intelectuales con la marca de la política, a veces en un sentido estricto, la mayor parte de las veces en un sentido amplio de la política. Es curioso (o tal vez no tanto) pero nunca había pensado en esos términos de adentro-afuera de la institución, y sin embargo, si para responder a esta pregunta buscara en mi currículum, sé bien que me encontraría con que ellas no figuran en él. Con lo cual debería relativizar o complejizar la respuesta anterior.

En efecto, ¿por qué en el currículum, que es “académico” entonces, no figura mi participación en revistas como La Rosa Blindada, la Controversiadel exilio mexicano o La Ciudad Futura, incluso la actual en Punto de Vista? Sí, sé por qué: porque los curricula son para presentar ante las instituciones académicas, y ellas sí que tienen fuertemente establecidas las fronteras aduaneras que en mi vida intelectual me he sorprendido atravesando hasta el punto de culminar con un perfil intelectual que algunos pueden considerar borroso y que a mí me parece producto de un hambre intelectual regocijante.





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Año V
Número 28

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